Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios, analizando la navegación en nuestro sitio web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información en nuestra Política de Privacidad.
Aceptar
Amaia Goirigolzarri Pujana
Origen Vizcaya, España
Tf. 657226173
Veces leído 330
Consultar con paciente CONSULTAR
Consultar con Dr. Carbajo CONSULTAR

POSTED 13 de julio de 2023 11:35

LA CIRUGÍA ES UNA AYUDA, PERO NO ES MAGIA SI NO CUMPLES CON TU PARTE

La primera vez que acudí a la consulta del Doctor Carbajo pesaba 134.5 kg. Mido 169 cm, por lo que mi IMC indicaba que tenía obesidad mórbida. No tenía ningún problema grave de salud, pero me preocupaba ver que mi aumento de peso no paraba de crecer. No había tope. Cada año pesaba más y me notaba torpe y limitada para mi actividad diaria. No poder subirse a una escalera para alcanzar algo que está a cierta altura, no poder sentarme en las sillas de las terrazas de los bares porque no me cabía el trasero, los ronquidos nocturnos, mi falta de agilidad en general, mi agotamiento cada vez que tenía que subir unas escaleras o una rampa… Todos esos factores me estaban dando una señal. Tengo hipotiroidismo desde hace años, regulado a base de medicación, pero más allá de eso no tenía problemas de salud. Sin embargo, tenía claro que debía bajar de peso si no quería que mi salud se deteriorara a marchas forzadas. Y no me veía capaz de bajar una cantidad importante de peso por mi cuenta, tras haber realizado diversas dietas a lo largo de los años. Siempre conseguía adelgazar, pero en un momento dado me acababa estancando, me frustraba no seguir bajando de peso y acababa tirando la toalla y sufriendo el famoso “efecto rebote”.

Todo ello me llevó a informarme sobre las alternativas que la medicina podría ofrecerme de cara a una bajada de peso significativa. No conocía a ningún profesional del sector ni tampoco entendía la diferencia entre las diferentes técnicas que se ofertan sobre ese tema. Un amigo médico me habló de una paciente a la que había operado un médico de Valladolid y que estaba muy satisfecha con el resultado. Al comentar en mi círculo cercano que estaba planteándome operarme, otra amiga me habló de dos chicas a las que conocía y que también habían sido operadas en Valladolid. Me pareció una especie de señal. Yo no conocía a nadie en ese ramo y, por dos vías distintas, un médico de Valladolid se había cruzado en mi camino. Así que busqué el contacto de la clínica y decidí informarme. Me citaron para el 20 de septiembre de 2021. Fui llena de dudas y, tras casi 4 horas de reunión con el doctor, salí con una especie de “borrachera informativa” pero con la clara idea de que había llegado el momento de dar el paso. El doctor intentó ser lo más claro posible, pero realmente te lo explican tan ampliamente que debes asimilar mucha información en poco tiempo. Me quedó claro que la operación abarcaba dos áreas distintas, pero claves para el éxito tanto a corto como a largo plazo: el aislamiento de parte del estómago para reducir la cantidad de alimento ingerido + la modificación del intestino de cara a la manera de digerir los carbohidratos y las grasas y que no se recupere peso a largo plazo. A todo eso se añade que el cuerpo también experimenta cambios hormonales durante los primeros meses tras la cirugía, lo que hace que el proceso de pérdida de peso sea más exitoso. Todo eso a grandes rasgos, mucho mejor explicado por el Doctor, por supuesto. Pero fue lo que me ayudó a tomar la decisión. No sólo era una técnica para perder peso, si no que actuaba en el aparato digestivo de tal manera que la recuperación de parte del peso perdido era menos probable que con otras técnicas existentes. El Doctor me inspiró tranquilidad y confianza en su buen hacer y profesionalidad.

Si bien te exponen los beneficios de la cirugía, también es cierto que insisten en que parte del éxito del proceso depende del paciente. No te garantizan la pérdida de un determinado número de kilos. Todo dependerá de que el paciente cumpla las pautas establecidas. Además, antes de la cirugía, debes comprometerte a perder aproximadamente un 10% de tu peso corporal. Es importante que dicha bajada de peso se produzca fundamentalmente en la zona abdominal para que ellos puedan trabajar mejor durante la intervención. Te dan unas pautas alimenticias y unos batidos que debes ir tomando hasta la cirugía. En mi caso, debía bajar unos 13-14 kg. Salí de la consulta con cita para la cirugía: 23 de noviembre. Me parecía difícil perder ese peso en apenas dos meses, pero estaba decidida a poner todo mi empeño. Siguiendo las pautas del doctor y de su equipo (durante esa fase previa tuve más contacto es con la nutricionista, Camino, que te va asesorando durante el proceso), conseguí bajar… ¡23 kilos! Y esa pérdida de peso fue clave para la cirugía.

La cirugía no es ninguna broma. Sé que hay muchos pacientes que se incorporan al trabajo a los pocos días de la intervención, pero no fue mi caso. No pude reincorporarme hasta mediados de enero (dos meses después de la cirugía). Cuando salí del hospital apenas conseguía caminar y me estaban indicando que debía salir para evitar trombos y otras posibles complicaciones. Fue duro. Lo que me pedía el cuerpo era tumbarme y dormir dos días seguidos, pero hubo que calzarse y salir a pasear por Valladolid (a paso de ancianita, todo hay que decirlo). 

Un año después, disfruto mucho comiendo y he probado de todo. Ciertamente aún no he completado mi adaptación y como me ha indicado el equipo del Doctor Carbajo, cada paciente evoluciona de manera distinta en función de la situación que tuviera antes de la cirugía. Pero en mi caso, los carbohidratos y las grasas no  las digiero tan bien como las proteínas, las verduras, la fruta y otro tipo de alimentos. Los lácteos me sentaban fatal al principio pero ahora los lácteos sólidos me van perfectamente, y la leche me resulta aún un tanto indigesta. En cuanto a los carbohidratos, hay que optar siempre por las opciones integrales. Cuando como arroz/pasta/pan blanco noto la digestión más pesada pero luego se me pasa ese efecto y me vuelvo a encontrar bien. Lo mismo pasa con los dulces (sobre todo si llevan masas tipo hojaldre). De vez en cuando me doy un capricho, pero sé que no siempre lo digiero del todo bien. En cuanto a las grasas, cuando como algún alimento especialmente graso no noto ningún malestar, pero voy más al baño. En definitiva, tu propio cuerpo te ayuda a mantener una dieta saludable. 

Hay que recordar que la cirugía es una ayuda, pero no es magia si tú no cumples con tu parte. Hay que cambiar de vida radicalmente: llevar una dieta saludable donde los alimentos más calóricos sean un producto de consumo muy ocasional, hacer deporte para tonificar los músculos… La pérdida de masa muscular es otro de los efectos secundarios de la cirugía, así como la piel flácida que inevitablemente surge a medida que vas perdiendo peso. Es importante hacer deporte una vez que el doctor te da permiso para empezar a ejercitarte. A mi familia llegó un cachorrito justo un mes después de operarme y la obligación de tener que sacarle a diario, sumado a 3 días a la semana de aquafitness (actualmente en lugar de aquafitness hago 3 días a la semana pilates) me ayudaron en todo el proceso de pérdida de peso y tonificación. Aun así, noto que todavía me queda camino por recorrer, porque sigo necesitando más masa muscular ya que sigo notando cierta debilidad a la hora de subir escaleras/cuestas, pero sé que iré recuperándola con el paso del tiempo.

Una vez explicado el proceso y también sus aspectos negativos quiero dejar claro que volvería a operarme sin dudarlo. Y, por supuesto, con el Doctor Carbajo y su equipo. Un año después me siento ágil, mi vida ha dado un giro radical. Odiaba cocinar y ahora me encanta. Me he reconciliado con la comida sana y en casa todos lo hemos notado. Comemos más verdura, fruta y proteína cocinada de manera más saludable. Me he hecho con un montón de trastitos de cocina y disfruto mucho preparando recetas. He incorporado la actividad física a mi día a día y, tras mucho tiempo comprando ropa en tiendas de talla grande, por fin he podido comprarme lo que me gusta y no únicamente lo que me vale. He dejado de roncar, me dejaron de molestar las articulaciones o las plantas de los pies (tuve una fascitis plantar que he conseguido corregir gracias a plantillas personalizadas y fisioterapia y que, debido a la pérdida de peso, no ha vuelto a hacer aparición). 

Lo que sí me habría gustado y que he echado en falta, es poder compartir experiencias con personas que hubieran pasado ya por el proceso y también con gente que estuviera al inicio del camino. Porque por mucho que tu entorno intente entender por lo que estás pasando e intenten ponerse en tu lugar (por suerte, mi familia ha sido un gran apoyo), es imposible que empaticen totalmente con tus sensaciones. No es sólo duro a nivel físico. También es una revolución mental. Hay momentos en los que apenas te reconoces a ti misma. Te miras al espejo al asearte o peinarte y la persona que te devuelve la mirada desde el espejo no te parece que puedas ser tú. Es una pérdida de peso tan grande en un espacio de tiempo tan relativamente corto, que no solo la gente no te reconoce por la calle, si no que tú mismo tienes una visión distorsionada de tu imagen. Es algo pasajero, te acabas acostumbrando a tu “nuevo yo”, pero psicológicamente es complicado. También es difícil cuando llevas semanas sin estar del todo bien y los demás lo notan y se quieren interesar por ti y tú dudas en si ser sincero y volver a repetir que sientes malestar o si es mejor no “dar la chapa” con el mismo discurso diario. Por no hablar de las personas que, sin tener ningún tipo de confianza contigo, te paran por la calle para preguntarte a ver qué te has hecho. O cuando en tu entorno alguien te dice “no comas eso, que te va a sentar mal”, o todo lo contrario “no adelgaces más, que te estás quedando en nada”. Años sintiendo que observan cada alimento que te llevas a la boca y te das cuenta de que en realidad eso no va a cambiar nunca. Por eso digo que, además de los cambios físicos, también es importante tener en cuenta que psicológica y emocionalmente también es un proceso que hay que vivir para entender todo lo que implica. Y aunque el equipo del Doctor Carbajo te acompaña durante todo este proceso, no es lo mismo que compartirlo con alguien que ya ha pasado por ello. Por eso quiero compartir mi testimonio, para que si alguien lo necesita, cuente con mi ayuda.. 

En resumen, son muchos más los aspectos positivos que los negativos. En mi testimonio intento hablar de lo negativo, porque a veces parece que con operarse ya está todo hecho y no es así. A mí me habría gustado conocer también los matices menos amables antes de tomar la decisión, así que es lo que he intentado compartir. Pero, sin ninguna duda, recomiendo el Doctor Carbajo a las personas que se estén planteando buscar ayuda médica para perder peso. A mí me ha cambiado la vida. Y si puedo ayudaros a resolver cualquier duda, me pongo a vuestra disposición para lo que necesitéis. 

¡Ánimo y buen viaje!

Galería de imágenes

ANTES DE LA INTERVENCIÓN
1 AÑO OPERADA
TESTIMONIOS
Descubre porqué el Dr. Carbajo es una eminencia mundial.
Alaia
Alaia
En pleno proceso de adelgazamiento
Leer testimonio
Juan
Juan
50 Kilos en dos meses
Leer testimonio
Francisca
Francisca
Testimonio Principal
Leer testimonio
Patrinchin
Patrinchin
En el proceso de adelgazamiento
Leer testimonio
Alejandra
Alejandra
6 meses despues
Leer testimonio
Juan
Juan
3 meses y medio después
Leer testimonio
Angelines
Angelines
¡¡Gracias Doctor!!
Leer testimonio
Sabrina
Sabrina
Testimonio Principal
Leer testimonio
Foro
de pacientes
12527
Temas en el foro
Participa en nuestro foro y comparte:
Di hola